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domingo, 29 de marzo de 2015

Vértigo bajo la luna llena. (Javier Arévalo, Grupo Editorial Norma) Para chicos desde los 13 años

Mi calificación 7.5 / 10
Calificación de los lectores:


Lindo título y una portada llamativa. Esta es una novela policial protagonizada por un adolescente.

El primer capítulo presenta a los policías, un tiroteo y la muerte de un muchacho muy joven. No se dice más. Un buen comienzo con descripciones cortas, pero precisas y literarias.

La historia se desarrolla en un ambiente urbano de barrios peligrosos donde no es recomendable caminar de noche.  Marcelo, de quince años, atrae los golpes de los pandilleros y malandros de las calles y de su colegio. Tal vez sea porque este chico no puede evitar burlarse de la idiotez de estos sujetos, y porque ellos no soportan que salga de su control y logre, a veces, escaparse de sus maldades.

El personaje protagónico resulta muy interesante hasta la página ochenta y algo. Hasta aquí se presenta como un individuo complejo, que no es ni bueno ni malo, y que tiene una mente curiosa, crítica y creativa. En una ocasión en que sus padres lo inscriben en un colegio militar, unos compañeros mayores descubren, inexplicablemente, que Marcelo es muy buen estratega. Entonces lo obligan a organizar un plan para robar la bodega de uniformes. Todo sale a la perfección, pero el protagonista aprovecha para escaparse del colegio y, de paso, llevarse para sí todas las ganancias del robo, y volver junto a su madre y los colegios masivos de siempre.

Durante una clase de literatura, Marcelo hace quedar en ridículo al pandillero más peligroso de la zona, Salamandra. En este punto, la historia da un vuelco. El bandido en cuestión y sus compinches esperan al protagonista fuera del colegio. Están dándole una cobarde paliza cuando aparece el anciano heladero, Cucurucho, que resulta ser una especie de héroe kung fu, pero de los Andes. Con unos hierros, que él llama "tijeras", vence a los cuatro pandilleros y se lleva consigo al herido muchacho.

Estos dos personajes se hacen amigos y se cuentan sus historias. Nos enteramos de que Cucurucho es una especie de peleador místico (él no lo llama pelear sino "danzar"), que aprendió su arte en los pueblos andinos, honrando a las montañas. Los discursos seudo espirituales de este personaje no terminan de convencer. Cucurucho parece una adaptación del maestro japonés de la película Karate Kid, pero trasladada a los barrios limeños o, más bien, arequipeños (pues se habla de las montañas que rodean la ciudad).

De las conversaciones de Marcelo con este anciano, nos enteramos de que el hermano del protagonista fue un pandillero y terminó muerto, y de que a él su padre lo ha despreciado por ser cobarde.

Entonces la historia, si bien no decae en suspenso, lo hace totalmente en profundidad (se aborda de una manera muy banal el tema de la drogadicción, el comercio de sustancias ilegales y la violencia en la familia). El asunto se divide en dos bandos. Por un lado,  los buenos: el protagonista, el heladero místico, la policía, la madre y un profesor. Por el otro, los malos (súper malos): Salamandra y sus compinches, y el padre.

Los primeros deciden atrapar de una vez por todos a los segundos.

Marcelo planea una estrategia peligrosa y facilona que, al final, triunfa. Los malos (como en toda común historia policial) van a dar con sus huesitos a la cárcel. Y como en una común película de sangre y balas, el bandido mayor se escapa de prisión y hace una última y fallida persecución a los súper buenos.

El gran mérito de este libro es la narración ágil, los diálogos certeros y los toques de humor. Los jóvenes leerán con facilidad y emoción las 163 páginas de esta historia de policías y bandidos. Al fin y al cabo, leer es divertirse.


Si ya has leído este libro, anota tu calificación y un comentario:

lunes, 23 de marzo de 2015

La lluvia sabe por qué (María Fernanda Heredia. Grupo Editorial Norma) Para chicos a partir de trece años


Mi calificación 7.5 / 10

Calificación de jóvenes encuestados:  8.5/10 



La lluvia sabe por qué. Precioso título de una novela de la premiada  escritora de literatura infantil, María Fernanda Heredia. Este libro aborda un tema de moda: por una broma de mal gusto de sus compañeras, una foto de la tímida Lucía con los pechos al aire, circula en las redes sociales y correos electrónicos de todos los chicos del colegio (¿Hay una historia más actual?). Ya pueden imaginarse la reacción de directivos, padres y compañeros. El bullying en su máxima y enésima potencia, pues hasta la psicóloga escolar ataca a Lucía, que incluso considera el suicidio.
Debo decir que el tema es demasiado trillado. Lo es también la historia paralela de Antonio, un joven que vive con sus tíos, pues su madre tuvo que emigrar a España. Temas especialmente escogidos para los chicos de hoy.
Lo mejor de la novela es el dibujo de los sentimientos de Lucía ante el acoso general. Además, la trama de la obra, que entrelaza las historias y juega con momentos de suspenso. No solté el libro hasta saber en qué terminaba. La magia de un escritor de oficio.
Lo malo es que exceptuando a Lucía, los demás son personajes acartonados y comunes: los buenos súper buenos y los malos súper malos. Los malvados compañeros sin compasión, que se unen para atacar a una compañera en desgracia e insinuarle de todas las maneras posibles que es una cualquiera y que no la quieren cerca. Buenísima como Santa Clara es la madre de Antonio que debe emigrar; es malo como un diablo el tío que lo “acoge” en su casa. Y es casi angelical la gordita hippie que es la única que ayuda a Lucía.
De cualquier manera, La lluvia sabe por qué es una novela pegajosa que encantará a los chicos, y que por eso recomiendo. María Fernanda tiene el don de hipnotizar a sus lectores.


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Las alas de la soledad (Lucrecia Maldonado. Grupo Editorial Norma) Para chicos a partir de quince años

Mi calificación: 9.8 / 10 

Calificación de jóvenes encuestados: 


Las alas de la soledad me la recomendó María Beatriz, una destacadísima y culta sobrina mía que ahora estudia Artes Liberales y que lo leyó en el colegio. Y sin yo pedírselo, me la recomendó también mi ahijado, Joaquín, no tan amante de la literatura clásica y de las artes, como mi sobrina, pero sí fanático de Harry Potter, Los Juegos del hambre y ese tipo de novelas que fascinan a los chicos de hoy. Que me la haya recomendado la una y también el otro, ya son suficientes referencias.
La historia en resumen: Mina, una chica introvertida que no ha logrado integrarse en el colegio, encuentra su lugar en un Club de poetas. Sí, algo así como el Club de los poetas muertos, la película con Robin Williams. Solo que en el caso de Las alas de la Soledad, el protagonista no es el maestro sino un grupo de estudiantes unidos por sus diferencias y por su amor a la poesía. Gays, drogadictos, punks, un genio matemático. Mina y su soledad por fin extienden las alas para enamorarse y para soñar, pero también para desilusionarse y crecer.
En esta novela se abordan los temas de moda entre la literatura juvenil: la segregación de la masa a los chicos que son diferentes, la homosexualidad, los primeros amores, engaños y desengaños. Sin embargo, el tratamiento de estos asuntos es magistral, pues se hace desde el corazón del personaje principal y no desde los lugares comunes.
Confieso que lloré con Mina (esas lágrimas tan sentidas que solo provocan los buenos libros… ¡Ah! Lágrimas irremplazables) y que reviví a la adolescente que fui gracias a este personajes tan bien construido. Aplausos para la autora: Lucrecia Maldonado.
Si caben unas mínimas críticas serían que encontré por lo menos cuatro o cinco fallas tipográficas (que le mencionaré a los encargados de la Editorial Norma), y que debido a que esta excelente obra se vende ya en otros países, consideraría revisar ciertos ecuatorianismos que pueden ser malinterpretados. Soy colombiana, pasé mi niñez y adolescencia en Perú, y he vivido mil años en Ecuador. Por eso sé que la expresión “Qué linda eres”, no significa lo mismo en Quito que en otras partes. Sugerencias mínimas y aplausos muchos para Lucrecia.

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comentario:

Bonsai (Christine Nostlinger. Grupo Editorial Norma) Para jóvenes a partir de quince años


Mi calificación: 6.5 / 10

Calificación de jóvenes encuestados: 


El resumen de esta novela de literatura juvenil cabe en pocas líneas: las disquisiciones mentales de un adolescente europeo de clase media alta, alocadamente culto y de inteligencia superior, sobre los más variados temas (desde asuntos filosóficos y religiosos hasta la búsqueda de su identidad sexual).

¿Me gustó y lo recomendaría a mis sobrinos adolescentes? No. Hay opciones mucho mejores en los estantes (So, so... como dirían en inglés).  

El protagonista en cuestión se llama Sebastián, pero su compañeros de colegio le dicen Bonsai, no precisamente por alguna relación con la filosofía oriental, sino por su estatura. El muchacho lo sabe y no le importa, pues no tiene amigos y mira desde sus pretenciosa intelectualidad no solo a los otros chicos sino a sus maestros.  Como era de esperarse, tratándose de adolescentes, no se lleva bien con sus padres divorciados. A él lo desprecia y con ella vive una rutina de peleas, donde priman las groserías del muchacho. “Vieja tonta” es solo uno de los insultos que le grita en la cara. Ella se enfrenta intelectual y emocionalmente a su querido y único retoño, y en la mayoría de casos, el muchacho sale ganando.

Y si eso hace con su madre, es fácil de imaginar lo que provoca con sus maestros, que son simples pulgas mentales para él. Y, por supuesto, no oculta esta opinión sino que la expresa con desfachatada sinceridad a sus miserables profesores, que muchas veces terminan con lágrimas en los ojos ante sus insinuaciones y groserías. ¿Qué hace mami? Nada. En ocasiones hasta apoya el comportamiento de su retoñito con los demás.

En cierta parte de la obra, el protagonista aclara que sabe muy bien que lleva una vida privilegiada en un país privilegiado, que nada tiene que ver con la realidad de la gente del "Tercer mundo". Tiene razón.

La novela es un chorro de las babosadas de este muchacho, su búsqueda de identidad y su juicio a todo lo que le rodea. Por desgracia, Bosai no logra ser un personaje  original ni encantador. Si algo lo destaca es que puede citar a filósofos y escritores para apoyar sus ideas o para caotizarlas aún más.

La obra no tiene, hasta bien entrada la página cincuenta, un nudo que dé interés a la historia de Sebastián. Es solo cuando el muchacho decide descubrir si es homosexual, que se prende algo de suspenso, que se incrementa cuando su prima y mejor amiga decide tener relaciones sexuales con él para iniciarse en las artes amatorias (razón por la cual se desnuda ante el primito y se mete desnuda a su cama. Bastián se espanta).

Al final, Bonsai descubre el amor al sentirse amado por la prima que lo quiere tal cual es.  ¿El amor cambia al “monstruo adolescente”? Su comportamiento hacia los demás no da indicios de cambio, y solo se anuncia una nueva historia con la prima.


Los adolescentes latinoamericanos (la mayoría de los cuales no puede comportarse con la “espontaneidad” de Sebastián) podrían sentirse interesados y entretenidos por la rutina de este muchacho que puede darse el lujo de decir y hace lo que ellos quisieran también. Por lo demás, muchas de las disquisiciones filosóficas de Bonsai, superficialmente expuestas, podrían dar pie a profundizaciones de parte de los lectores. Hasta aquí llega el interés de esta novela, que no es lo mejor de Christine Nostlinger,  famosa autora ganadora del Premio Hans Christian Andersen.


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